lunes, 22 de agosto de 2011

Cierto

Preparaba acelga hace unos días. Mi madre me enseñó que se cocinaban al vapor. Mi hermana, que en ese momento conmigo estaba, le llamó la atención la forma en que las preparé. Mi asombro fue que ambas preparábamos las acelgas de manera distinta, siendo que veníamos de la misma “escuela”. “¿Acaso la mamá no te enseñó?” – le refuté, con la seguridad de que yo si sabía la forma correcta de preparar una acelga.

De cualquier manera, yo hice una suposición respecto a las formas, y según su diferencia, les di un valor, la mía es “la” verdadera. Al parecer, mi argumento solo se basó en la apreciación de una suposición, y esta suposición ¿es racional o emocional?, y si fuera la una o la otra, ¿cuál es la que vale?.

C. S. Lewis plantea que “una relación tiene validez universal cuando es percibida por la razón”. Como el mismo dijera, “somos seres difíciles de complacer”; cualquier hombre sensato sabe que vivimos en un universo lo suficientemente vasto como para entender que hay cosas que escapan de nuestro conocimiento, y que la razón, en este caso tampoco es suficiente para jugar el rol de “varita de la verdad”.

No pretendo determinar cuál es la forma universal de preparación de una acelga, sino más bien, tocar el espíritu indagador humano, no para despertar mera curiosidad, sino esa vital y sencilla duda de lo cierto, de ¿qué es lo verdadero?, ¿qué vale?; ¿qué es lo cierto?, aunque nos tome altos precios como la vida y nuestras propias verdades.

3 comentarios:

  1. Y cómo se cruza este concepto de relación con el que plantea Saint-Exupery? porque me da la sensación de que Exupery lo lleva al plano profundamente emocional que supera la racionalidad, y que es justamente el aspecto al que nos cuesta llegar, porque somos faltos de esta inteligencia... no obstante, nuestra verdad, mucha veces es la que nos sostiene, nuestra causa, nuestra bandera... hasta que "otra" verdad nos abre los ojos, nos hace sentido, la nuestra se desmorona y nos obliga a reinventarnos...

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  2. Estimada, la única referencia que tengo respecto al autor que ud. se refiere es el libro "El Principito"; desconozco el planteamiento que ud. menciona. Lewis escribe que nuestros argumentos se basan al hacer que nuestras diferencias de tamaño coincidan con las diferencias de valor. Me explico, los argumentos racionales te arrojan una idea más clara respecto a algunas cosas. Cuando haces una relación emocional, por ejemplo: lo vasto del espacio versus lo pequeño que es la tierra, se percibe de una manera casi tridimensional, siendo que no podemos concebir límites en un espacio de tres dimensiones. La sensación de absurdo de las cosas aparece cuando las diferencias de tamaño son muy grandes. Por consiguiente, es la forma de percibir lo que intentamos usar para argumentar, pues la relación de tamaño y valor no son suficientes. Creo yo que corren riesgo nuestros argumentos cuando se sustentan en nosotros mismos, requerimos de una Verdad con la cual comparar nuestras verdades y como ud. menciona, nos conllevará a nuestra reinvención.
    Gracias por comentar.

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  3. Oye! Estás segura? porque yo recuerdo que cuando fui a Chillán te hice panqueques con acelga (de acuerdo a tu petición) y las cociné al vapor, aprovechando unas ollas que tenías especial para eso y tu me dijiste ¿qué estás haciendo? y yo te dije : cocinando acelgas al vapor...

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